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LAS
CUMBRES DE LA TIERRA
Antonio Núñez
Jiménez
LA
PRIMERA CUMBRE
La celebración en Río de Janeiro en 1992 de la Primera
Cumbre de la Tierra fue el más importante de los acontecimientos
ecológicos y de protección a la Naturaleza jamás
realizado por la Humanidad. Asistieron jefes de Estado o de Gobierno
de todos los continentes; al mismo tiempo, participaron en cien actos
veinte mil representantes de organizaciones no gubernamentales en
el Foro Global de Río, quienes llevaron la voz de los pueblos
al magno evento ecológico.
No era de esperarse, por otra parte, que la Cumbre resolviera así
los gravísimos problemas que agobian la salud del Planeta.
En Río, como en cualquier evento moderno, chocaron los intereses
de los grandes países explotadores, y no sólo de éstos,
sino los de las clases poderosas capitalistas que depredan constantemente
los recursos naturales de los países menos desarrollados y
que atacan con igual furia que los más sofisticados y avanzados
tecnológicamente de los Estados imperiales.
Pero la famosa Cumbre de Río dio un indudable impulso a la
potencial solución de algunos de los grandes problemas planteados
del Medio Ambiente, a pesar de que el propio presidente de la delegación
norteamericana, George Bush, se negó a firmar los protocolos
de Río. Frente a esa mezquina actitud yanqui, los conceptos
expuestos por el Presidente Fidel Castro le dieron un aval notable
a la Cumbre, al igual que otros jefes de Estado que supieron dar pasos
en defensa de la soberanía nacional frente a la pretensión
de Estados Unidos y algunos de sus aliados al tratar de imponer una
coyunda internacional en relación con los recursos naturales
de los países pobres.
Por mucho que los más grandes depredadores traten de ocultar
la verdad de que el Norte, para decirlo con un eufemismo, es el gran
contaminador, ya los pueblos comienzan a despertar y a luchar por
no dejarse engañar.
En la gran conferencia es de destacar a Pakistán como portavoz
del Grupo de los 77 países en desarrollo que sostuvieron la
unidad de éstos, mientras que la Comunidad Europea mantuvo
mejores posiciones que Estados Unidos y propició la estabilización
de las dañinas emisiones de CO2 para el 2000.
PALABRAS DE FIDEL EN LA CUMBRE DE RIO
En su discurso ante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio
Ambiente y Desarrollo -Eco’92- celebrada el 12 de junio de 1992 en
Río de Janeiro, Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de
Estado de la República de Cuba expresó:
“Una importante especie biológica está en riesgo de
desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de
sus condiciones naturales de vida: el hombre.
“Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para
impedirlo.
“Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las
responsables fundamentales de la atroz destrucción del Medio
Ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales
y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso
y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la Humanidad.
Con sólo el 20 por ciento de la población mundial, ellas
consumen las dos terceras partes de la energía que se produce
en el mundo. Han envenenado el aire, han debilitado y perforado la
capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran
las condiciones climáticas con efectos catastróficos
que ya empezamos a padecer.
“Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones
de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al
mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional
y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun
a costa de la Naturaleza. No es posible culpar de esto a los países
del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy
por un orden económico mundial injusto.
“La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más
lo necesitan. Lo real es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo
y la pobreza constituye una violación flagrante de la Ecología.
Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada
año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que
en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual,
el proteccionismo y la deuda externa agreden la Ecología y
propician la destrucción del Medio Ambiente.
“Si se quiere salvar a la Humanidad de esa autodestrucción,
hay que distribuir mejor las riquezas y las tecnologías disponibles
en el Planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países
para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra.
No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y
hábitos de consumo que arruinan el Medio Ambiente. Hágase
más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico
internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para
el desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la
deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre
y no el Hombre.
“Cuando las supuestas amenazas del Comunismo han desaparecido y no
quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas
y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de
inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo
y combatir la amenaza de destrucción ecológica del Planeta?
“Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad,
la irresponsabilidad y el engaño.
“Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos
haber hecho hace mucho tiempo.”
LA SEGUNDA CUMBRE
El 23 de junio de 1997, después de cinco años de haberse
celebrado en Río de Janeiro la primera, se efectuó en
la ciudad de Nueva York la Segunda Cumbre de la Tierra, tiempo en
el cual surgieron nuevas instituciones sociales, culturales y científicas
que abogan por la preservación de los valores de la Naturaleza
y del Hombre.
Si bien la Cumbre de Río terminó con triunfalismo y
muchas promesas, poco a poco el desencanto sobrevino en muchos al
no concretarse las medidas allí propuestas, mientras el Programa
21, el convenio sobre cambios climáticos y los de biodiversidad
y desertificación sufrieron muchas críticas.
No obstante, los especialistas han observado una mayor atención
ecológica en el Banco Mundial, el aumento de las redes de observación
científica en nuestro planeta que viabilizan su mejor conocimiento
y su relación con el desarrollo económico, mientras
que el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
brazo ejecutor de la Primera Cumbre, sostiene que el concepto de desarrollo
sostenible no logra cuajar como algo concreto, con la evidente desaparición
de especies y ecosistemas junto al crecimiento desmesurado de la demografía.
Entre los aspectos negativos que rondaron la Segunda Cumbre se señala
que, a pesar de las pruebas del cambio climático universal,
no existe una respuesta adecuada para resolver el problema.
La delegación cubana a la Segunda Cumbre de la Tierra fue encabezada
por Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional
del Poder Popular, quien al comienzo de su brillante discurso expresó:
“A cinco años de la Cumbre de Río son más graves
los problemas que entonces se había prometido resolver.
“Aquella esperanza desapareció junto con millones de hectáreas
de bosques destruidos y miles de especies animales y vegetales aniquiladas,
disueltas en los mares y ríos contaminados y en la atmósfera
irrespirable sepultada en los suelos infértiles y en los desiertos.
“Aumenta la emisión de dióxido de carbono en varios
países industrializados y se prevé que muy pocos lograrán
estabilizar sus emisiones de gases de efecto invernadero a los niveles
de 1990 para el año 2 000.
“Si Río pareció ser el despertar, peligrosamente tardío
de la conciencia universal, lo ocurrido después solo sirve
para mostrar hasta qué extremo puede llegar el insensato egoísmo
de un sistema que todo lo sacrifica al lucro de unos pocos.
“Los pobres se multiplican y son más pobres, y entre ellos
aumentan las mujeres y los niños; 358 personas poseen activos
superiores al ingreso anual combinado de países donde habitan
2 500 millones de personas, casi el 45% de la población mundial”.
Agregó Alarcón que muy pocos son los países desarrollados
que han aportado el magro 0,7% del PIB anual como ayuda oficial para
el desarrollo que sigue descendiendo y en la actualidad llega a su
nivel más bajo desde 1983.
Expuso Alarcón que “la codicia capitalista es la causa principal
del mundo injusto y de los graves perjuicios a la naturaleza que hoy
amenazan a la supervivencia humana. Es absurdo intentar curar esos
males con el culto ciego al mercado y con el egoísmo, con más
capitalismo.
“Para preservar la naturaleza es imprescindible transformar completamente
las relaciones entre las naciones y entre los hombres. La Tierra vivirá
solamente si somos capases de conquistar en ella la justicia y la
solidaridad.”
Y terminó con estas palabras:
“Los poderosos deberían recordar que habitan el mismo planeta
que sus víctimas y si se empeñan en destruirlo, sus
hijos y los nuestros sufrirán igual destino.”
Las diferencias entre los principales países reunidos en la
Cumbre de la Tierra de 1997 concluyó sin la esperada Declaración
Política debido a la falta de voluntad de los mismos, según
anunció Razali Ismail, presidente de la Asamblea General de
Naciones Unidas. En la última Cumbre resultaron evidentes las
contradicciones existentes entre los países ricos y los pobres
en cuanto a cómo enfrentar la problemática ecológica
del mundo. Las diferencias fueron tales que en lugar de la Declaración
Final solo se pudo aprobar el llamado Programa para la implantación
ulterior de la Agenda 21 y finalmente expresó Ismail que aún
no se había logrado acuerdo alguno acerca de la reunión
sobre cambios climáticos en Kioto, Japón, en diciembre
próximo. En cuanto al financiamiento se logró mantener
en la Cumbre el compromiso de los países desarrollados de dedicar
el mencionado 0,7% del producto interno bruto a la asistencia oficial
para el desarrollo, lo que por otra parte se vino incumpliendo a partir
de su aprobación en la conferencia de Río de Janeiro.
Una noble voz que se hizo escuchar con respeto fue la de Federico
Mayor Zaragoza, Director General de la UNESCO, quien hizo un llamamiento
a todos los países del mundo para que reduzcan las cuantiosas
inversiones monetarias empleadas en fabricar armamentos; insistió
en que esos recursos económicos se invirtieran para mejorar
el Medio Ambiente.
Finalmente, la Cumbre de Nueva York rindió justo homenaje al
investigador francés Jacques Yves Cousteau, fallecido durante
la celebración de la conferencia neoyorquina.
Entre las novedades planteadas en la Segunda Cumbre estuvo la propuesta
del canciller de la República Federal de Alemania, Helmut Kohl,
de crear una Organización Mundial del Medio Ambiente, apoyada
por algunos países entre éstos Brasil, Surafrica y Singapur,
mientras que el Presidente de Francia, Jacques Chirac lanzó
la idea de una Cumbre sobre Protección del Agua que se celebraría
en París en los comienzos de 1998.
Igualmente tuvo amplia repercusión durante la Cumbre de Nueva
York la voz de Thilo Boder, director de Greenpeace quien expresó
que Estados Unidos “habrán fracasado en su liderazgo si no
reducen sus emisiones de productos que envenenan la atmósfera”
y agregó que ese país consume el doble de energía
per cápita del resto del mundo.
Y agregó el dirigente medioambientalista que aquél país
con el 4% de la población mundial, produce más del 20%
de los gases de efecto invernadero.
LA CUMBRE DEL CLIMA EN KIOTO
El primero de diciembre de 1997 comenzó en la ciudad japonesa
de Kioto la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio
Climático y concluyó diez días después,
con la participación de 171 países.
El objetivo de ese importante evento fue tratar de reducir a nivel
mundial las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan
un aumento de las temperaturas de nuestro Planeta y el consiguiente
ascenso del nivel del mar.
La posición de Estados Unidos fue negativa, al no comprometerse
a reducir tales emisiones, a pesar de ser el país mayor contaminado
del mundo, mientras que los 132 países, en desarrollo del Grupo
77, más China, apoyaron una reducción similar a la propuesta
por los países de la Unión Europea.
Es importante reafirmar el hecho concreto de que Estados Unidos ha
aumentado en cinco años sus emisiones entre un 9% y un 14%,
mientras los ecologistas solicitan para el año 2010 una reducción
del 20% de las cifras de 1990.
Cuba estuvo representada en la conferencia de Kioto por la doctora
Rosa Elena Simeón, Ministra de Ciencia, Tecnología y
Medio Ambiente, quien dejó clara y brillantemente expuesta
la posición de nuestro país:
“...En Cuba, pequeño país insular en desarrollo, ya
comenzamos a sufrir las consecuencias del cambio climático.
Y aún cuando estamos sometidos a un injusto bloqueo económico
por el país más poderoso del mundo, -podemos demostrar
cuánto puede hacerse, para favorecer la interacción
armónica del hombre con la naturaleza cuando existen la voluntad
política y acciones cohesionadas entre pueblo y gobierno y
una estrategia trazada para mejorar la calidad de la vida en un marco
de equidad.
“Hemos venido desde tan lejos, con la esperanza de que los países
desarrollados, muestran algo más que flexibilidad en la negociación
y en el análisis de este tema decisivo para el desarrollo de
las futuras generaciones. Cinco años después de Río
los países desarrollados no pueden condicionar el cumplimiento
de sus compromisos de reducción de gases contaminantes, a que
los países en desarrollo se tracen objetivos de reducción,
cuando ni siquiera se ha cumplimentado la transferencia de tecnologías
apropiadas y de recursos financieros en los niveles y términos
acordados, para fomentar el desarrollo sostenible. Por el contrario,
la ayuda para el desarrollo ha disminuido a niveles sin precedentes
y la pobreza se incrementa en 4/5 partes de la humanidad y ello produce
presiones extremas sobre los recursos naturales. Hay evidencias científicas
que demuestran los daños irreversibles que producen los gases
de efecto invernadero, y su repercusión en los cambios climáticos.
Esa misma comunidad científica coincide en afirmar que los
mayores impactos los recibirán los pequeños estados
insulares, pronosticándose la desaparición de países
completos y ello debe ser impedido.
“Los países desarrollados deben asumir con valentía
los objetivos y compromisos de disminuir sus emisiones de gases nocivos
al ambiente, porque la realidad ambiental del planeta-actual y futura
- es el resultado de sus prácticas económicas y tecnológicas
seculares. Es la hora de demostrar su capacidad, su inteligencia y
su solidaridad hacia la humanidad, por encima de la irracionalidad,
del egoísmo y del afán de lucro.
“Somos precisamente los ciudadanos de los países pobres, los
que más hemos padecido durante siglos a causa de múltiples
privaciones sociales, materiales y espirituales, y los que más
sufrimientos podemos añadir a nuestras vidas a corto y lejano
plazo, si hoy tomamos una decisión equivocada que repercuta
irreversiblemente en las relaciones del hombre con la naturaleza,
en el clima mundial, y en el medio ambiente de cada país. Pero
me permito recordar que las variaciones ambientales tienen efectos
globales y no distinguen países, poderío económico,
culturas, o nivel de desarrollo, que amenazan y afectan, tanto a pobres,
como a ricos, a países desarrollados o en desarrollo, poniendo
en riesgo de extinción a la propia especie humana.
“Muchas promesas y discursos se han pronunciado aquí. Pasemos
de la retórica a los hechos, para que todos los hombres por
igual tengamos el derecho al desarrollo.”
LA NATURALEZA Y LA DEUDA EXTERNA
Uno de los engendros imperialistas que se pretende imponer a los pueblos
del Tercer Mundo es que éstos paguen su incobrable deuda sobre
la base de “vender” sus enormes recursos naturales. Pongamos por delante
que la famosa deuda externa en justicia correspondería más
a los países colonialistas, porque éstos a lo largo
de siglos explotaron a los colonizados y se desarrollaron económicamente
a su costa.
Para tratar sobre la propuesta de cambiar Naturaleza por deuda externa
se celebró el Foro de Organizaciones No Gubernamentales de
Sudamérica sobre “Conversión de la deuda, desarrollo
y degradación ambiental”, realizado en Brasil, 1991, donde
se protestó la propuesta imperial de los bancos acreedores
y los organismos internacionales que pretenden comercializar y apropiarse
por la vía privada de los recursos naturales. Los delegados
de aquel Foro expusieron:
“El canje de deuda por naturaleza”, se señala en el informe,
“estipula que los países deudores deben destinar recursos en
moneda nacional -extremadamente escasos como consecuencia de la crisis
presupuestaria- para la conservación de reservas aisladas,
definidas con escasa participación popular, o directamente
sin ella. Sin tener en cuenta la soberanía de la población
local o las condiciones sociales de estos países, los proyectos
apuntan principalmente a la investigación y explotación
de los recursos naturales y no a su conservación real.”
ECOLOGIA Y DESARROLLO
Insistimos en que toda la sociedad cubana debe poseer una profunda
conciencia y un sólido conocimiento para el mejor manejo de
nuestro Medio Ambiente y sus recursos naturales, lo que ahora es más
imprescindible que nunca antes, pues el acelerado desarrollo socialista
nos obliga a explo¬tar nuestras riquezas en una escala mucho más
amplia que en el pasado. Antes, nuestros bosques se tumbaban a hachazos,
ahora se emplean la motosierra, la buldózer y la dinamita.
La respuesta a este hecho la da la Revolución con la repoblación
forestal a una escala jamás antes vista.
En el pasado, eran limitadas las canteras que destruían nuestros
cerros, ahora, al salir del subdesarrollo, desaparecen montañas
enteras para las nuevas y aceleradas construcciones.
La existencia de una enorme base para tanqueros de petróleo
en Matanzas y la perforación de profundos pozos petroleros
cerca de la maravillosa Playa de Varadero, requieren el mayor cuidado
y vigilancia para evitar daños al medio Ambiente. Cualquier
esfuerzo para prever derrames jamás será superfluo,
al igual que con la planta electro-atómica de Cienfuegos, donde
los técnicos tienen todas las precauciones al respecto para
cuando funcione.
En la actualidad el Archipiélago Cubano se cruza de innumerables
pedraplenes y se siembra hasta el último paño de nuestras
tierras, se represan ríos y numerosos valles son transformados
en lagos, mientras que los campos también se cubren de nuevos
poblados, autopistas y aeropuertos; modernas fábricas lanzan
al aire gases que indefectiblemente contaminan la atmósfera
y generan desechos químicos que no siempre podemos controlar
adecuadamente, de ahí la imperiosa obligación de prepararnos
para enfrentar mejor esta realidad del desarrollo.
Existe como un hecho irrebatible, y es que no sólo en Cuba
se da la contradicción entre desarrollo y ecología,
entre industrialización y Naturaleza. Tener conciencia de este
hecho y armonizar tales factores contradictorios es un verdadero reto
a la inteligencia de nuestro pueblo.
La Revolución Socialista cubana ha logrado vencer la principal
contradicción entre Sociedad y Ecología al desterrar
para siempre el hambre de su población.
Ahora se trata de que las modificaciones imprescindibles a nuestra
Naturaleza - y éstas tienen que realizarse forzosamente sopena
de quedarnos en la Prehistoria- se realicen sin matar la gallina de
los huevos de oro, es decir, sin destruir la complejísima relación
armónica de los factores de la Naturaleza; sin romper el imprescindible
equilibrio ecológico que, aparte de todo el cuidado que pongamos
en evitarlo, afectará negativamente a nuestro Medio Ambiente,
precio que es imposible dejar de pagar en aras del progreso social
y económico, sobre todo si se tiene en cuenta el aumento de
nuestra población, a la que es necesario alimentar, vestir
y calzar, aparte de sus otras necesidades materiales y espirituales.
Recuérdese a este respecto que la población de Cuba
casi se ha duplicado en los últimos treinta años, mientras
que algunos recursos naturales han disminuido. Todo esto implica,
necesariamente, que debemos desarrollar una política de uso
más racional de las riquezas naturales que atesora nuestro
país y también descubrir nuevas fuentes económicas.
Referencia
bibliográfica: Antonio Núñez Jiménez.
Hacia una Cultura de La Naturaleza. La Habana: 1998.
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